“Tú cuidas de Mi”

No sé si ya habré escrito alguna entrada con este nombre o no, pero hace cerca de una semana casi pude ver una de las tantas veces como Dios cuida de mi, y es que hace días había venido meditando en ese pasaje de la Biblia donde dice “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6:26)

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Y estaba pensando en eso justamente cuando había ido a un negocio a comprar y al regreso vi unos pajaritos comiendo, los vi a los lejos y pensé “cuando pase por ahí se irán” y si, se fueron, porque estaban en el camino, pero vi como ellos comían. Fue inevitable no pensar en Mateo 6:26, pero pensé “Señor sé que tu lo sabes todo, no quiero dudar”.

Días después me llegó un dinero que pensé que no obtendría, entonces inmediatamente recordé esa escena, y la confirmación de lo que ya venía pensando acerca de un proceso al que Dios me ha llevado estos últimos 3 años.

Muchas veces decimos confiar en Dios, pero dentro de nosotros pensamos que obviamente no durará mucho y no se extenderá demasiado, entonces no es dificil hacerlo, pero cuando Dios ha determinado que dure mas de lo que esperamos, entonces vienen las crisis de fe, y es donde realmente vemos de qué estamos hechos  y si nuestra fe realmente es real y firme o solo es aparente.

Cuando Jesús estaba hablando en Mateo 6:26 no fue solo esa frase, sino que dedica muchos versiculos más, y es porque Él buscaba que no solo las multitudes confiaran en Él y en Dios Padre, sino que sus discipulos también, estos tendrían que vivir realmente estas palabras y confiar en la providencia del Padre en todas las áreas de su vida.

Nosotros debemos aprender a vivirla también, somos probados en diferentes áreas de nuestra vida, pero debemos confiar en que Dios cuida de nosotros, y aunque muchas pareciera no haber respuesta, recuerda que “el profesor siempre guarda silencio durante el examen”, pero eso no quiere decir que no esté pendiente y que no vigile a cada alumno. 

Él siempre está, nunca dejerá de hacerlo! 

Bendiciones!

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“en el día en que temo, yo en Ti confio”

“Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron.

52 Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.

53 Y volvieron los hijos de Israel de seguir tras los filisteos, y saquearon su campamento”.

Si pudiéramos situarnos en donde se narra esta historia, es el Valle de Elah.

Y es una historia muy conocida por todos, de forma muy resumida:

“Los filisteos quieren atacar a Israel, pero tienen a un gigante que atemoriza a quien se le ponga por delante, desafiando y burlándose. Israel por su parte desde el Rey (Saul) y todo el pueblo se asustaron (v.11). El Padre de David lo manda a ver como están sus hermanos en el frente de batalla, y es por eso que David va, pero se encuentra con todo el ejercito de Israel atemorizado por causa del gigante, es así que él va donde el rey y le pide que se enfrentara al gigante y así serán libres, posteriormente David vence al gigante con la ayuda de Dios y todo el ejercito toma valor y vencen a los filisteos”.

Esta historia es muy conocida porque se destaca el valor que tuvo David frente al gigante que era muy superior a  él, no solo en estatura, peso y preparación, sino por la forma que obtuvo la victoria sobre él.

Pero también podemos ver 2 elementos importantes en este relato:

  • El ejercito de Israel y
  • David

Algo que me llamaba mucho la atención es que ambos, tanto todo el ejercito, David y Saul, conocían la ley de Dios, pero unos no la estaban viviendo…

El ejercito de Israelà sabía lo que Dios había hecho con sus antepasados, en otras palabras conocían a Dios.

David, por otro lado también, es mas esto ocurre tiempo después que Samuel unge a David como futuro rey de Israel…

A simple vista, no podríamos ver diferencias entre uno y otro, incluso aparentemente David tenía mas que perder que el ejercito…

Pero entonces qué paso? Por qué tuvieron miedo frente al gigante?

Cuando ocurren situaciones en nuestra vida donde se nos cambia el panorama de lo que esperamos…lo que mas se ve afectada es nuestra fe (como cristianos, hijos de Dios), pero no nuestra fe de creer en Jesus como Hijo de Dios, sino la fe respecto de la idea que tenemos de Dios.

Si conocemos a Dios como nuestro Padre, y Él pone una situación de castigo…entonces esa imagen de padre amoroso se destruye, porque un padre así no permite que algo malo le pase a un hijo/a

Si Jesús es nuestro amigo, y alguien nos traiciona, miramos al cielo y preguntamos ”pero tu como permitiste esto”? y asi muchas otras situaciones.

La mayoría de las veces, nos enojamos con Dios porque esa idea que tenemos de Él no coincide con lo que nosotros conocíamos…

Pero saben? Dios nunca deja de ser Dios, quienes cambian somos nosotros Él no, y si nosotros le conociéramos mas (al estudiar su Palabra y estar en comunión con Él) estas situaciones no nos harían sentir traicionados, ni heridos…porque conocemos que Dios algo hará…

Hace años entendí que mi fe en Dios no debe estar sujeta a condiciones o modalidadesà si Dios me da, o me trata lindo, Dios es bueno, de lo contrario Dios es feo y malo, y le gusta ver sufrir a sus hijos….

Hnos, Dios es Dios no porque quiera que nosotros pensemos bien de Él, sino por el solo hecho de que es Dios…

En su Palabra vemos muchas características de Él, en el pentateuco, vemos a un Dios super poderoso, celoso, que cuida a su pueblo…entonces…por qué algunas cosas nos hacen tambalear?

El ejercito de Israel sabia todo eso, pero por qué tenían tanto miedo? Porque realmente no conocían a Dios…

La fe siempre será puesta a prueba…de diferentes maneras, pero lo importante es que esta fe pueda creer, y no disminuir.

Esta semana, llegó una noticia que yo estaba esperando en la cual había puesto muchas esperanzas, me sentía preparada y parecía que todo podía salir bien…pero no fue favorable, no les niego, me sentí muy triste, y estuve varios días muy desanimada, y llorando, realmente no me sentía bien, pero aun en medio de eso, le dije a Dios “yo no me siento bien de animo, pero sé que aun, mi corazón confía en ti, nose que voy a hacer, pero sé que tu algo harás, quizás yo no lo puedo ver ahora, pero sé que tu ves algo que yo hoy no puedo…y me cuesta creer y confiar, pero algo mayor dentro de mi, me dice que tu algo vas a hacer”…

Dias después mientras hablaba con mi mamá de todo esto, con lagrimas (porque el tema aun me afectaba) le dije “Dios algo va a hacer, porque en su Palabra él dice que nos escucha, que nos ve, y que nada de lo que pasa es ajeno para Él…” Estabamos en eso, diciéndole que me costaba creer y confiar…cuando tocan el timbre, quizás no era nadie especial, pero fue la muestra de Dios diciéndome que Él si tenía cuidado de mi”

Por qué les cuento esto? Porque muchas veces conocemos la Palabra de Dios, la estudiamos, pero no queremos aceptarla porque nos cuesta…el ejercito de Israel la conocían, pero en medio del miedo, no la aplicaron.

David la conocía, y la puso en ejercicio (es que antes ya lo había experimentado y sabía quien era Dios) (v34-36)

Cuando conocemos quien es Dios, y que este Dios no cambia, entonces los procesos de fe se viven de otra manera…porque Dios no se cae, sino que nos aferramos mucho mas a Él.

Qué paso con Israel después que David mató al gigante? Bueno todos los demás cobraron animo, y vencieron al ejercito enemigo.

Cuando nuestra fe es puesta a prueba y confiamos en el Dios que es (no en el que creemos conocer), eso se contagía, y muchos mas pueden tomar valor y fortaleza para avanzar…

Por eso esta predica tiene de base para el nombre el salmo 56:3, porque  aunque haya temor, si confiamos en Dios, Él hará lo que hoy quizás no podemos ver.

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“Jehová dió, Jehová quitó”…

Cuando veo las estadísticas del blog y reviso que la entrada que tiene siempre mas visualizaciones es aquella se que titula “Jehová dio, Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito, dando gracias por lo incomprendido”, solo puedo recordar en qué situación me encontraba cuando escribí aquella reflexión con un título tan profundo pero a la vez tan potente. Y es que si bien es cierto la publiqué en esta plataforma el 5 de Julio del 2013, recuerdo bien que la publiqué antes en el otro blog que tenía en Blogger, y esa data del 12 de Enero del 2012, esa es la fecha más o menos exacta en que esa reflexión fue escrita, y es que al día de hoy me parecería algo tan pequeño lo vivido como para poder escribir un titulo tan profundo, y a la vez tan desafiante, pero me alienta pensar que ha bendecido a muchas personas con problemas mucho más duros y difíciles que  los que yo pudiera experimentar.

Hoy al pensar en ese pasaje de la Biblia, y en lo que Job experimentaba cuando es guiado a decir esas palabras, no solo me hablan de renuncia, si no de fe, de amor, y por sobre todo de un desapego completo a las cosas de este mundo.

Si pidiera reflexionar sobre ese pasaje en particular, y sobre ese titulo, sería:

“Muchas veces nos apegamos a cosas que creemos que son necesarias y útiles para nuestra vida, pero vemos el caso de Job que la Biblia dice que lo perdió todo, y es mas todos les dieron la espalda, y no solo eso, su salud se vió afectada…podríamos decir que no le quedaba nada, solo la vida…pero aún así, él puede decir esas palabras entendiendo lo que muchos de nosotros no siempre logramos entender, o que a veces frente a pequeñas situaciones que enfrentamos ya todo nuestro mundo se torna diferente. Piense, él lo había perdido todo, no tenía sentido para seguir con vida, pero aún así demuestra una fe, una seguridad y confianza en Dios, entendiendo que si Dios le seguía dando vida era porque había algo mas, sin duda alguna, y si se la quitaba, de igual manera, Dios seguiría siendo Dios. Quizás él podría cambiar, su condición, su salud, su economía, su familia, pero Dios no dejaría de ser Dios. Y al seguir siéndolo no lo dejaría abandonado eternamente…

Es esa la certeza que deberíamos tener nosotros como hijos de Dios. Recuerdo que cuando escribí esa reflexión, dentro de mi poco conocimiento bíblico que tenía solo conocía un pasaje que había escuchado y era que “Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta”… ese pasaje me ayudó a enfrentar aquella situación que estaba enfrentando y es lo que mencionaba recién, Dios no dejó de ser Dios frente a lo que Job estaba viviendo, y es eso lo que él entendió al decir esas palabras. Es más, podemos ver que son palabras de alabanza, al decir “sea el nombre de Jehová bendito”. ¿Quién puede agradecer por lo malo que está enfrentando? Pocos en realidad, pero Job lo hizo, y ese es el desafío para nosotros, que las situaciones no determinen nuestra visión de que tenemos de Dios.

Durante muchos años yo me comporté como una niñita mal criada que esperaba que Dios le diera todo lo que ella le pedía, y cuando tuve que enfrentar momentos que movieron todo mi pequeño mundo entonces me enojaba con Dios porque lo poco que le conocía era que Él era un Dios de amor y tierno, pero eso no es suficiente para decir que le conocemos, Dios es justicia también, es recto y esas facetas, yo aún no las conocía…pero debía hacerlo… y al día de hoy veo con vergüenza aquellas actitudes que solía tener hacia Dios que si bien es cierto es amor, pero no solo es eso, es mucho más incluso que lo que nosotros podemos imaginar.

Pero a lo que iba, es que Dios seguirá siendo Dios, vivamos lo que vivamos, y sus cualidades y atributos no cambiarán, y así como quizás veamos su mano sobre nuestras vidas como forma de disciplina, también le veamos actuar con amor y misericordia hacia nosotros. Y mientras aquello sucede…sigamos agradeciendo por lo que quizás aun no vemos pero que sabemos que vendrá”.

Bendiciones!

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De un hombre común a una Roca

“Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente”.Mateo 26: 75

Para muchos de nosotros este hecho es uno de los que marca un antes y un después en la vida de Simón Pedro, había estado durante alrededor de 3 años con su Maestro, había visto milagros, era uno de sus más cercanos, le conocía, pero por esta razón debía enfrentar una de las pruebas que sin lugar a dudas marcaría su vida: Negar a su Maestro.

No solo era decir 3 veces una frase, sino que era negar todo lo que había visto, oído y vivido.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos negado a Jesús, ya sea verbalmente o mediante nuestras actitudes o acciones. Hemos dejado a un lado todo lo que hemos visto y oído de Él, y nos dejamos llevar por las emociones o sentimientos del momento, en este caso al igual que Pedro, por el miedo.

Pero nada nos hace distintos a él, somos igual de imperfectos y pecadores. Y al igual que él, después de negarle, hemos recobrado la razón y comprendemos la magnitud de nuestro pecado, y el sentimiento de culpa es terrible, es en ese momento en que Satanás viene a susurrarnos al oído mentiras por ejemplo: ¿Cómo tú que te dices hijo de Dios, haces esto?, ¿Y ahora como queda el nombre de Jesús y el evangelio que tanto defiendes?, entre otras mentiras.

Muchos se han dejado llevar por esas emociones y han cometido errores aun más grandes en contra de sí mismos, como si aquello solucionara en algo lo que ya realizamos.  

Pero al igual que la vida de Pedro, la nuestra puede cambiar, no en vano en Hechos 2 vemos a un Pedro totalmente diferente, hablando lleno del Espíritu Santo y ya no con dudas ni temores.

Todo lo acontecido anteriormente no solo forjó su carácter sino que le dio la certeza de que el evangelio no era de condenación sino de perdón y restauración para todo aquel que lo deseara, y no era un mero discurso, sino que él mismo  había experimentado, la gracia, el perdón y el amor de su Maestro a quien había negado. Jesús necesitaba un hombre así, sabía que muchas cosas de sus caracter tendrían que ser modificadas, pero sabía que su Obra estaría segura y que el mensaje no sería callado en un hombre como él.

Al igual que él, tu y yo le hemos negado muchas veces, dejándonos llevar por las circunstancias y la desesperación, pero podemos estar confiados que cada vez que nos acercamos ante su Presencia con un corazón sincero y deseoso de perdón, lo obtendremos.

Lucas 7:47 dice “Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama”. 

Y Pedro lo había entendido así.

La  muerte de Jesús en la cruz no fue por nuestras buenas obras, sino por el perdón de cada uno de nuestros pecados…y si Dios perdonó a uno que estuvo con Él y anduvo junto a Él y vio todo lo que Él hizo, nada nos impide que obtengamos su perdón y restauración.

Finalmente John F. MacArthur en su Libro “Doce hombres comunes y corrientes” dice:

…”Pedro era exactamente como muchos cristianos son hoy día: carnales y espirituales. A veces sucumbió ante los hábitos de la carne; otras, actuó en el Espíritu. A veces fue pecador, pero otras actuó como un hombre justo tiene que actuar. Este hombre vacilante, a veces Simón, a veces Pedro, era el líder de los Doce”…

Bendiciones! 🙂

Wey-Tepuy--12-
Tepuy Wey, los tepuy son montañas son las formaciones expuestas más antiguas en el planeta 

Temporada de poda

Hace poco vi como en está época del año comienzan a podar los árboles y algunas plantas de los jardines o de las calles. Es que es necesario porque de lo contrario cuando llegue la primavera pueden crecer mal y es en este tiempo en otoño e invierno en que se deben quedar flaquito y a simple vista pareciera que no tienen vida, que quizás pronto morirán. Pero no, no van a morir,sólo se preparan para enfrentar el duro invierno. Dentro de pocos meses volverán los climas cálidos y el sol brillará sobre sus hojas, y estas volverán a tener ese verde que las caracteriza, las flores volverán a florecer y los árboles se llenarán de hojas nuevas y darán así fruto.
Cuando veía y escuchaba podar algunos árboles, mediana en que muchos de nosotros vivimos épocas de poda, Dios es quien lo hace, y durante esa época puede que parezcamos que pronto moriremos, pero no, sólo es el proceso de transformación. Uno que si, nos duele que que después tendrá su gran fruto.
Sino recuerda el árbol que habla salmos 1 y que Jeremías vuelve a mencionar caso de forma textual.

“Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”. (Jeremías 17:8)

Y también en Jeremías 18:4 nos habla de eso “Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla”. Un pasaje muy conocido por todos, donde vemos que Dios CAPACITA y TRABAJA en nuestras vidas.

Muchas veces cuando Dios nos habla de sus sueños y de lo que hará con nuestras vidas es bonito, si, pero se nos olvida un elemento: habrá CAPACITACIÓN (antes que aquello sea cumplido).

Dios necesita tratar con nuestras vidas porque así como estamos, debido a nuestra condición de pecado no podemos ser útiles para desempeñar aquello que Dios tiene determinado.

El verso 6  de Jeremías 18 nos habla de que somos tan moldeables como lo es el barro en las manos del alfarero, pero antes menciona que muchas veces el alfarero cuando la vasija no queda como debe ser, la rompe y la vuelve a hacer…

Cuando vivimos este tiempo, normalmente es un tiempo de mucho dolor, porque ya sea que seamos confrontados con nuestra propia humanidad o Dios trata en nosotros áreas que no siempre queremos tocar, y eso nos duele, la transformación duele…

Quisiera compartirles algo que encontré leyendo un libro que Dios ha usado mucho estas semanas para enseñarme y hablarme:

“Aprendamos  de  los  ejemplos  que  Dios  nos  da  por  medio  de  las  plantas  y  los  árboles.  Cuando  se  planta  un  árbol  frutal  en  el  suelo,  éste  debe  soportar  tormentas  y  lluvias,  el  sol  ardiente  y  el  viento.

Si  un  árbol  joven  pudiera  hablar,  quizá  dijera:  “¡Sáquenme  de  aquí!  ¡Pónganme  en  un  lugar  donde  no  deba  sufrir  este  calor  tremendo  ni  estas  tormentas  de  viento!”.

Si  el  jardinero  le  hiciera  caso  al  árbol,  en  realidad  le  haría   daño.  Los  árboles  soportan  el  sol  ardiente  y  las  tormentas  de  lluvia  haciendo  que  sus  raíces  se  introduzcan  más  profundamente  en  la  tierra.  La  adversidad  que  enfrentan  representa  a  la  larga  el  origen  de  su  gran  estabilidad.  La  dureza  de  los  elementos  que  los  rodean  les  hace  buscar  otra  fuente  de  vida.  Un  día,  llegarán  al  punto  en  que  aun  la  más  terrible  tormenta  no  podrá  afectar  su  capacidad  de  producir  frutos.

Yo  vivía  en  Florida,  capital  de  los  cítricos.  La  mayoría  de  los habitantes  de  este  estado  sabe  que  mientras  más  frío  es  el  invierno, más  dulces  serán  las  naranjas.  Si  no  huyéramos  tan  prontamente  de  la  resistencia  espiritual,  nuestros  sistemas  de  raíces  se  volverían  más  profundos  y  fuertes,  y  nuestro  fruto  sería  más  abundante  y  dulce  a  los  ojos  de  Dios  y  más  apetitoso  para  su  pueblo.  Seríamos  los  árboles  maduros  en  los  que  el  Señor  se  deleita,  en  lugar  de  aquellos  que  son  arrancados  por  su  falta  de  fruto  (Lucas  13:6–9). 

No  deberíamos  ofrecer  resistencia  justo  a  aquello  que  Dios  envía  a  nuestra  vida  para  hacernos  madurar”.

Como podemos ver el autor inspirado menciona que las dificultades que muchas veces son para fortalecernos y no para que nos derrumben.

Como a los arboles, las inclemencias del clima los hacen mas fuertes, y afirman mucho mas sus raíces.

Es eso lo que debería suceder con nosotros.

Por ejemplo: desde principio de año nuestra Iglesia ha estado viviendo momentos muy complicados, y cuando las cosas parecían comenzar a calmarse un poco en la pastoral juvenil surge un problema que nos deja a nosotros bastante complicados, desde ese tiempo a la fecha ha sido un tiempo muy difícil, volver a levantarnos ha sido difícil y duro. Hemos llorado mucho, pero hemos entendido que es un proceso que Dios tiene con todo el grupo y con la Iglesia. Durante este tiempo con muchos de nosotros Dios ha ido exponiendo nuestra verdadera naturaleza, y hemos ido viendo como realmente somos, y nos hemos tenido que buscar mucho mas de Dios, y arrepentirnos. Poco a poco, oración tras oración, búsqueda tras búsqueda Dios ha ido sanando nuestros corazones y sabemos a estas alturas que no somos los mismos que comenzamos, Dios ha ido poco a poco sanando, trabajando en cada corazón. Cuanto durará el proceso? No lo sabemos, pero si podemos ver lo que Dios hará en nuestras vidas cuando todo termine, estaremos mucho mas equipados para enfrentar lo que Dios tenga para nosotros y para poder ayudar a otros.

Estimados, el proceso sin lugar a dudas duele, y mucho, pero sabemos que el resultado final es algo glorioso. Me gusta mucho ese pasaje en Hebreos 11: 39-40 “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”

Esto también involucra fe, si bien es cierto que las dificultades muchas veces no nos dejan ver más allá que lo que estamos viviendo, pero su Palabra también dice que: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28. Dios tiene un propósito con cada situación que experimentamos, no nos abandona, nunca lo ha hecho.

DIOS nos permita crear raíces  de fe tan profundas que cuando venga viento, lluvia, sol, calor, no nos haga decaer, sino permanecer y dar buen fruto.

Bendiciones!

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El profeta Amós y el plomo de Dios

Les comparto la parte final de lo que fue un trabajo que tuve que realizar para el Instituto Teológico, que consistía en hacer una pequeña reflexión con el profeta que uno eligiera, en mi caso fue Amós:

Durante todos los capítulos de Amós podemos ver las diversas sentencias que Dios hace a las naciones vecinas y a Israel mismo, como en el capítulo 7 que le da diversas visiones (una invasión de langostas; un fuego devorador; el albañil con la plomada; el canastillo de fruta; y el santuario derribado). Cada una tenía un significado simbólico, el cual claramente mostraba que el Señor se proponía terminar con el reino de Israel si la gente no se arrepentía.

Pero me gustaría centrarme en la visión del albañil con la plomada. Amós 7:7-8 dice: “Me enseñó así: He aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil. Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más”.

Para alguien que no tiene conocimientos sobre construcción en lo más mínimo como yo, fue de mucho asombro cuando averigüé que el plomo es un instrumento que usan para medir la exactitud de una construcción, indica si una medida está chueca o está derecha. Y según aquí parece simbolizar que la justicia de Dios prevalecerá y juzgará a Israel por sus sendas erradas. Toda maldad será descubierta, medida (o sea, juzgada) y destruida.

Pero en nosotros, cómo podríamos relacionarlo? Pese a que se trata de un juicio hacia un pueblo, el elemento de la plomada nos indica que nuestra vida debe ser guiada por el plomo de la Palabra de Dios y nada más, solo con ella se mantendrá derecha, de forma correcta. En todo lo que hagamos debe ser el centro Dios y la forma de que eso sea así es escudriñando su Palabra y que nuestra vida sea expuesta a la luz de ella. Quizás en algunas ocasiones no estaremos muy rectos y Dios tendrá que enderezarnos hasta que logre la medida exacta que necesita en nosotros, quizás ese proceso nos duela, pero como podemos ver lo que dice Jeremías en 18, es Dios quien trabaja en nuestras vidas, y como dice el verso 4 cuando la vasija se echó a perder en su mano, hizo una nueva como a Él le pareció mejor. De esa misma forma trabaja Dios continuamente en nuestros corazones y es necesario que cada día pongamos el plomo de la Palabra de Dios y nos examinemos a la luz de ella.   

Bendiciones!

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Sacrificio de alabanza

El día de ayer venían muchas cosas a mi mente en el momento de recibir una noticia que no esperaba..,pero minutos mas tarde sentía que Dios me decía “aunque no lo sientas, agradece, aunque no te guste alaba”.

Hay una alabanza que muchos cantamos y que dice “aun en la prueba alaba, no importa alaba, tu alabanza Dios escuchará”, y muchos de nosotros nos emocionamos y cantamos muy conmovidos pero qué sucede cuando realmente tenemos que ofrecer sacrificio de alabanza? Cuando realmente lo que vemos no nos gusta, nos causa tristeza, pero aun así Dios nos dice “alabame, confía”. Cuesta hacerlo cierto? pero saben, esos son los mejores momentos que recordamos porque damos mas de lo que muchas veces podemos ofrecer, no tenemos impedimentos que nos hagan confiarnos de nosotros mismos, sino que es solo Dios y nosotros.

Una de las entradas mas visitadas de este Blog tiene la siguiente cita “Jehová dió, Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito” Job 1:21. y lo que vemos ahí es mas que una resignación de Job frente a lo que estaba viviendo, sino que es una rendición total de sí mismo ante Dios, estaba rindiéndose a la soberanía de Dios, estaba en otras palabras diciendo “ya sea que viva o muera, que me des o me quites, Tu Señor seguirás siendo alabado, serás bendito”...

Eso es una alabanza…alabar a Dios no consiste en cantarle algo bonito inspirado por otro, sino que es mucho  mas que eso, es rendirnos completamente a Él, confiando plenamente que no estamos solo y aunque no comprendamos lo que estamos viviendo, aunque quizás en vez de recibir bendiciones recibamos mas pruebas y desafíos que enfrentar Dios seguirá siendo Dios y si Él no cambia, podemos confiar en que en algún momento esta situación terminará y veremos su gloria.

Esa era la confianza de Job por eso Dios después de haberlo probado le devolvió todo lo que había perdido, porque quedó demostrado que Job no era fiel a Dios solo por las bendiciones que Dios le había dado, era fiel porque simplemente había entendido que Dios era Dios y que no cambiaría, y tenía poder suficiente para restaurar lo que él estaba atravesando.

Ofrecer sacrificio de alabanza no es nada fácil, pero si es muy especial, poder incluso decir y declarar con nuestra boca “Señor Jesús confío en Ti, aunque no vea nada hoy, aunque mi corazón esté triste, aunque no comprenda, aunque quisiera que vinieras y me abrazaras, y aunque no te pueda ver o sentir, yo sé que estás conmigo y no me vas a soltar”…

Finalmente el Salmos 27:13 dice “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová  en la tierra de los vivientes”.

Bendiciones!

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“Me guiará por sendas de justicia” #ReflexionesCortas

Salmo 23:2  dice “Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”.

Y destaco la frase “me guiará por sendas de justicia”, debido a que he meditado bastante en esta escena.

Hace un par de semanas atrás acá estuvo lloviendo bastante y yo llevo cada día a mi sobrino al Jardín, y hay un trecho que nos toca caminar, como es pequeñito aun hay que ir cuidando por donde va, y la mayoría de las veces lo llevo de la mano. Pensando en esa situación y en el día de lluvia en que había mucho frío y yo le pasé mi paraguas para que se proteja, es que meditaba en que en esa misma manera Dios nos cuida y guía cada vez que le pedimos su ayuda, y aunque  no lo hacemos Él ordena nuestra vida.

Así está Él con nosotros, como niños chiquitos que necesitan ser tomados de la mano de un adulto para que no les pase nada malo y sean conducidos hasta su destino final, así es Dios, no nos suelta, por más que muchas veces queremos correr, y otras simplemente no queremos caminar…Él nos acompaña y nos toma de la mano y nos dirige, no nos abandona, nos protege del viento y del sol, y está pendiente de cada cosa que le decimos.

Nuestra vida como cristianos es  igual, cada día nos acercamos a Dios y le hablamos y contamos como nos sentimos, ya sean sentimientos de dolor o de alegría nos tomamos de su mano y avanzamos.

Podemos estar tranquilos que si Dios guia, conduce nuestra vida, entonces caminaremos por un lugar seguro, aunque durante el trayecto puedan aparecer alturas o bajadas, Él nos guía…y podemos estar confiados de que llegaremos al destino final que Él ha establecido para nosotros.

Bendiciones!

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“No dejaré de creer ni de confiar”

  • “¿Qué promesas recuerdan que sus Padres les hayan hecho cuando pequeños?”
  • Y qué pasó si aquello no se cumplió? ¿Cómo reaccionaron? ¿Cambió la forma de amar a sus padres, o bien lo dejaron pasar?

Lo que a muchos de nosotros nos ha pasado es que cuando vienen situaciones que nos mueven el piso por decirlo así, y es algo muy doloroso, es que nos enojamos con Dios, es como si todo lo que pareciera que conocemos de Él, se fuera por un tubo, porque aquello que estamos viviendo no pareciera propio de un Dios que dice que nos ama, que somos como la niña de sus ojos, que nos guarda y protege…

Después de varios años de procesos he podido comprender que se trata todo de Fe:

En Hebreos 11 nos dice la definición que todos conocemos de fe, pero como algunos de nosotros hemos crecido en la Iglesia esto muchas veces pasa de ser un mero concepto aprendido de memoria, a tener que aplicarlo.

Ya que es “La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver” (NTV)

Y es que cuando el dolor nos invade cómo seguir amando, confiando en el mismo Dios que sabemos que está permitiendo todo lo que nos hace llorar?

Es muy difícil, pero no imposible. En el mismo Hebreos 11 en el verso 39 dice “Debido a su fe, todas esas personas gozaron de una buena reputación, aunque ninguno recibió todo lo que Dios le había prometido”.

¿Se dan cuenta? Ninguno recibió en plenitud lo que Dios le había prometido…a veces queremos que Dios nos abrace, nos apapache y nos diga “tranquilo hija(o) todo estará bien, y somos afortunados cuando eso pasa, pero…y si no pasa? Y si en vez de caricias, Dios permite un dolor aun mayor?

Seguimos creyendo y confiando, y es mas…amando, al Dios que en su Palabra nos dice “te he amando con amor eterno, por tanto te prolongue mi  misericordia”? (Jeremías 31:3)

Dios en su todo no está sujeto a condiciones o modalidades, en el derecho un acto puede existir, pero modificar sus efectos, hay 3 tipos de modalidades: condición, plazo, modo, estas 3 pueden modificar que un acto se pueda concretar.

Pero eso no sucede con Dios, porque Él es suficiente para nosotros.

Ahora yo les pregunto ¿Se han enojado con Dios por algo que sucedió que parecía tan bueno pero simplemente no sucedió?

  • Yo si lo he hecho y varias veces años atrás…

Pero después de varios proceso de fe, Dios ha permitido que con el tiempo mi forma de verlo y de amarlo no dependa de lo que vivo, sino de lo que sé que Él es para mí.

Podemos ver a un Dios muy enfático en el Antiguo Testamento cada vez diciéndole a su pueblo que no olvidara su ley, sus mandamientos, pero qué sucedía? Ellos la olvidaban, muchas veces porque sus propios líderes dejaban de recordárselas…

Una de las maneras de que nuestra fe pueda ser firme, y no tambalee frente aquello que nos causa dolor es su Palabra, conocerla, así podemos conocer al Dios que no solo es amor, sino que es proveedor, consolador, justicia, y mucho mas.

El titulo de esta reflexión nació cuando regresaba de Valdivia después de haber ido a dar una prueba y que no haya sido muy grata la experiencia, eso sin mencionar de que me perdí, y que llegue atrasada, después de eso y meditar en los posibles resultados de ese examen, pensé “pero y si no sale bien”? y es a esa pregunta que  vino: “No dejaré de creer ni de confiar”

Que esta sea nuestra consiga de vida, ya sea que estemos viviendo un buen momento de alegría y estabilidad o bien nos encontremos en el otro extremo.

Una fe firme, no sujeta a condiciones es lo que Dios busca de sus hijos.

Bendiciones!

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Aprendiendo a luchar

Hace semanas atrás recordaba un pasaje de mi vida que no me trajo momentos muy agradables y que incluso al día de hoy la herida está en proceso de cicatrización…pero después de mas de un año de aquello, no todo es malo, Dios posteriormente a ello me enseño y mostró varias cosas que aprendí de eso, y una de esas fue que me enseñó a luchar contra las mentiras de Satanás.

A veces quisiéramos quitar ciertos momentos de nuestras vidas, pero luego entendemos que si Dios nos quería enseñar algo con aquello, entonces vale la pena dejarlo ahí y haberlo vivido, pues no seriamos quienes somos sin aquella situación.

Yo dentro de las cosas que aprendí fue a luchar, pero cómo y con qué? Bueno de aquella situación que viví hubieron muchas palabras que me marcaron y el recuerdo de todo eso, aun cuando ya había pasado tiempo satanas de encargaba de recordármelo y de traerlo a mi mente cada vez que podía, haciendo que yo me sintiera peor, por esa razón fue que un día orando Dios me recordaba pasajes de su Palabra que hablaban todo lo contario de aquello que yo había escuchado que me habían dicho.

Pero antes de luchar, yo siempre recomiendo ser muy sinceros con Dios, es decir, si algo te está afectando, dile todo, exactamente como te sientes, y aunque podamos decir “okey, pero Dios ya lo sabe” es necesario para poder ser libres de aquella carga, Salmos 55:22 dice “echa sobre Jehová tu carga”, y si nos dice eso, entonces como podemos pretender que Dios nos quite aquello, si no se lo entregamos? Él no vendrá a quitártela si no se lo pides, no, Él no fuerza a nadie, por eso es necesario decirle todo lo que nos pasa en oración, solo así podemos descansar en Él: descansando, echando toda vuestra ansiedad (1° Pedro 5:7).

Y una vez que le dijimos todo, Él podrá obrar. Les dije que aprendí a luchar contra los susurros de satanas, bueno fue algo mas o menos así:

Yo: “Señor, me duele porque me dijeron que no podría nunca hacer esto…, que había dañado a estas personas, nunca quise hacerlo, tu sabes que es así, aun me siento herida”

Cuando yo decía esto, que en su mayoría eran recuerdos que afectaban mi autoestima, Dios me recordaba que Él en su Palabra había dicho algo muy diferente de mi, entonces mi oración continuaba así:

“pero aunque reconozco que no soy perfecta y si cometí muchos errores, pero tu Palabra dice que soy nación santa, pueblo adquirido por Dios (1° Pedro 2:9) a precio de sangre, también dices en tu Palabra que me has amado con amor eterno (Jeremías 31:3), que soy una perla de gran precio (Mateo 13:45-46), que soy la niña de tus ojos (Salmos 17:8)…

Y así continuaba, es increíble, pero cada vez que oraba de esa manera Dios traía paz a mi corazón, y sé que nada sería posible si no fuera por el poder su Palabra. Posterior a los meses, estaba leyendo Isaías y al encontrar hermosas promesas ahí, decidí anotar varias, y recordarlas y les titulé “lo que Dios dice de mi”.

Por qué les cuento esta historia? Porque muchas veces y por años yo le creí y presté oído a los susurros de satanas, y no hacía nada por acallarlo, lo dejaba y eso solo producía heridas en mi corazón que Dios después sanaba, pero en ese último tiempo Dios me ha ido recordando su Palabra y como la fiel espada de un guerrero, me ha ayudado a luchar y a hacer frente a las mentiras que por años escuché.

Durante ese tiempo aprendí algo mas respecto de todo esto: “ y la tenemos al alcance de nuestras manos porque incluso en el celular la tenemos: La Biblia, que es la Palabra de Dios. No siempre Dios enviará alguien a hablarnos, sino que en otras ocasiones nos hablará directamente a nosotros en intimidad”…

Así que si quieres luchar y vencer, debes conocer lo que Dios dice en su Palabra, ya que una de las principales características de Satanás es que es padre de mentiras, y si ya no le quieres seguir creyendo lo que te susurra al oído o te dice por diferentes medios, conoce la Palabra de quien vela por ti día a día y no desmalla, ni se dormirá 🙂  (Salmos 121:3)

Bendiciones!unnamed