“Jehová dió, Jehová quitó”…

Cuando veo las estadísticas del blog y reviso que la entrada que tiene siempre mas visualizaciones es aquella se que titula “Jehová dio, Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito, dando gracias por lo incomprendido”, solo puedo recordar en qué situación me encontraba cuando escribí aquella reflexión con un título tan profundo pero a la vez tan potente. Y es que si bien es cierto la publiqué en esta plataforma el 5 de Julio del 2013, recuerdo bien que la publiqué antes en el otro blog que tenía en Blogger, y esa data del 12 de Enero del 2012, esa es la fecha más o menos exacta en que esa reflexión fue escrita, y es que al día de hoy me parecería algo tan pequeño lo vivido como para poder escribir un titulo tan profundo, y a la vez tan desafiante, pero me alienta pensar que ha bendecido a muchas personas con problemas mucho más duros y difíciles que  los que yo pudiera experimentar.

Hoy al pensar en ese pasaje de la Biblia, y en lo que Job experimentaba cuando es guiado a decir esas palabras, no solo me hablan de renuncia, si no de fe, de amor, y por sobre todo de un desapego completo a las cosas de este mundo.

Si pidiera reflexionar sobre ese pasaje en particular, y sobre ese titulo, sería:

“Muchas veces nos apegamos a cosas que creemos que son necesarias y útiles para nuestra vida, pero vemos el caso de Job que la Biblia dice que lo perdió todo, y es mas todos les dieron la espalda, y no solo eso, su salud se vió afectada…podríamos decir que no le quedaba nada, solo la vida…pero aún así, él puede decir esas palabras entendiendo lo que muchos de nosotros no siempre logramos entender, o que a veces frente a pequeñas situaciones que enfrentamos ya todo nuestro mundo se torna diferente. Piense, él lo había perdido todo, no tenía sentido para seguir con vida, pero aún así demuestra una fe, una seguridad y confianza en Dios, entendiendo que si Dios le seguía dando vida era porque había algo mas, sin duda alguna, y si se la quitaba, de igual manera, Dios seguiría siendo Dios. Quizás él podría cambiar, su condición, su salud, su economía, su familia, pero Dios no dejaría de ser Dios. Y al seguir siéndolo no lo dejaría abandonado eternamente…

Es esa la certeza que deberíamos tener nosotros como hijos de Dios. Recuerdo que cuando escribí esa reflexión, dentro de mi poco conocimiento bíblico que tenía solo conocía un pasaje que había escuchado y era que “Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta”… ese pasaje me ayudó a enfrentar aquella situación que estaba enfrentando y es lo que mencionaba recién, Dios no dejó de ser Dios frente a lo que Job estaba viviendo, y es eso lo que él entendió al decir esas palabras. Es más, podemos ver que son palabras de alabanza, al decir “sea el nombre de Jehová bendito”. ¿Quién puede agradecer por lo malo que está enfrentando? Pocos en realidad, pero Job lo hizo, y ese es el desafío para nosotros, que las situaciones no determinen nuestra visión de que tenemos de Dios.

Durante muchos años yo me comporté como una niñita mal criada que esperaba que Dios le diera todo lo que ella le pedía, y cuando tuve que enfrentar momentos que movieron todo mi pequeño mundo entonces me enojaba con Dios porque lo poco que le conocía era que Él era un Dios de amor y tierno, pero eso no es suficiente para decir que le conocemos, Dios es justicia también, es recto y esas facetas, yo aún no las conocía…pero debía hacerlo… y al día de hoy veo con vergüenza aquellas actitudes que solía tener hacia Dios que si bien es cierto es amor, pero no solo es eso, es mucho más incluso que lo que nosotros podemos imaginar.

Pero a lo que iba, es que Dios seguirá siendo Dios, vivamos lo que vivamos, y sus cualidades y atributos no cambiarán, y así como quizás veamos su mano sobre nuestras vidas como forma de disciplina, también le veamos actuar con amor y misericordia hacia nosotros. Y mientras aquello sucede…sigamos agradeciendo por lo que quizás aun no vemos pero que sabemos que vendrá”.

Bendiciones!

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