Dios había preparado alguien

“Por eso Dios había preparado para ese objetivo a un Isaías y a un Miqueas”

Cuando leí estas palabras hace un par de semanas atrás me marcaron mucho, ya que pese a estar estudiando brevemente a estos profetas, podían hacer eco fuertemente en mi propia vida.

Un vez escuché también “Dios le da las batallas más duras a sus mejores soldados”, y aunque en el momento estábamos comenzando a vivir momentos difíciles, eso era solo el comienzo de lo que vendría, y no era tan agradable escuchar todo eso, ya que si, me animaba, pero quería decir que Dios nos había permitido todo eso que estábamos experimentando y en el momento no era justo nada de lo que sucedía.

Y una vez mas al leer esas palabras que mencioné al inicio, volví a meditar en lo mismo, pero ya muchos meses han pasado y también muchas cosas. Algunos se han ido, otros seguimos, y otros han permanecido. Dios ha trabajado en nuestros corazones de diferentes maneras y el dolor del inicio en algunos ya no es el mismo. Pero, es que ¿Dios prepara personas para estar como centinelas incluso aún en los peores momentos?

Aunque no nos agrade, es muy cierto podemos leer en 1° Samuel 22:2 que todos aquellos “súper hombres” (hablando en tono sarcástico) posteriormente fueron los famosos “valientes de David”. Por eso la persona que dijo la segunda frase que mencione, lo dijo en el contexto de esa situación, siendo que para muchos socialmente no eran los mejores, pero Dios los hizo los mejores tiempo después. Lo mismo sucede, o algo muy similar con los profetas que se mencionan al inicio, Isaías y Miqueas, fueron grandes hombres de Dios pero les tocó hablar lo que Dios les mandaba en un tiempo poco agradable, cuando los reyes poco caso hacían a la Palabra de Dios, sus mensajes no fueron de elogios para el pueblo, sino que eran de destrucción y castigo a causa del pecado. Pero Dios quiso levantarlos a ellos en ese tiempo, y para nuestro ahora también, Dios no pone a cualquiera por delante por cosas del azar, sino que usa a quien  Él desea, toda nuestra vida depende de Él.

Y lo más maravilloso es que sea como sea el tiempo en el que nos encontremos ya sea como país o congregación, Dios siempre tendrá alguien que esté dispuesto a hacer lo que Él le mande y hablar lo que Él desee.

No estamos solos, Dios no nos ha abandonado, y como alguien dijo una vez: “recuerda que el profesor siempre está en silencio durante el examen”.

Bendiciones!

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Temporada de poda

Hace poco vi como en está época del año comienzan a podar los árboles y algunas plantas de los jardines o de las calles. Es que es necesario porque de lo contrario cuando llegue la primavera pueden crecer mal y es en este tiempo en otoño e invierno en que se deben quedar flaquito y a simple vista pareciera que no tienen vida, que quizás pronto morirán. Pero no, no van a morir,sólo se preparan para enfrentar el duro invierno. Dentro de pocos meses volverán los climas cálidos y el sol brillará sobre sus hojas, y estas volverán a tener ese verde que las caracteriza, las flores volverán a florecer y los árboles se llenarán de hojas nuevas y darán así fruto.
Cuando veía y escuchaba podar algunos árboles, mediana en que muchos de nosotros vivimos épocas de poda, Dios es quien lo hace, y durante esa época puede que parezcamos que pronto moriremos, pero no, sólo es el proceso de transformación. Uno que si, nos duele que que después tendrá su gran fruto.
Sino recuerda el árbol que habla salmos 1 y que Jeremías vuelve a mencionar caso de forma textual.

“Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”. (Jeremías 17:8)

Y también en Jeremías 18:4 nos habla de eso “Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla”. Un pasaje muy conocido por todos, donde vemos que Dios CAPACITA y TRABAJA en nuestras vidas.

Muchas veces cuando Dios nos habla de sus sueños y de lo que hará con nuestras vidas es bonito, si, pero se nos olvida un elemento: habrá CAPACITACIÓN (antes que aquello sea cumplido).

Dios necesita tratar con nuestras vidas porque así como estamos, debido a nuestra condición de pecado no podemos ser útiles para desempeñar aquello que Dios tiene determinado.

El verso 6  de Jeremías 18 nos habla de que somos tan moldeables como lo es el barro en las manos del alfarero, pero antes menciona que muchas veces el alfarero cuando la vasija no queda como debe ser, la rompe y la vuelve a hacer…

Cuando vivimos este tiempo, normalmente es un tiempo de mucho dolor, porque ya sea que seamos confrontados con nuestra propia humanidad o Dios trata en nosotros áreas que no siempre queremos tocar, y eso nos duele, la transformación duele…

Quisiera compartirles algo que encontré leyendo un libro que Dios ha usado mucho estas semanas para enseñarme y hablarme:

“Aprendamos  de  los  ejemplos  que  Dios  nos  da  por  medio  de  las  plantas  y  los  árboles.  Cuando  se  planta  un  árbol  frutal  en  el  suelo,  éste  debe  soportar  tormentas  y  lluvias,  el  sol  ardiente  y  el  viento.

Si  un  árbol  joven  pudiera  hablar,  quizá  dijera:  “¡Sáquenme  de  aquí!  ¡Pónganme  en  un  lugar  donde  no  deba  sufrir  este  calor  tremendo  ni  estas  tormentas  de  viento!”.

Si  el  jardinero  le  hiciera  caso  al  árbol,  en  realidad  le  haría   daño.  Los  árboles  soportan  el  sol  ardiente  y  las  tormentas  de  lluvia  haciendo  que  sus  raíces  se  introduzcan  más  profundamente  en  la  tierra.  La  adversidad  que  enfrentan  representa  a  la  larga  el  origen  de  su  gran  estabilidad.  La  dureza  de  los  elementos  que  los  rodean  les  hace  buscar  otra  fuente  de  vida.  Un  día,  llegarán  al  punto  en  que  aun  la  más  terrible  tormenta  no  podrá  afectar  su  capacidad  de  producir  frutos.

Yo  vivía  en  Florida,  capital  de  los  cítricos.  La  mayoría  de  los habitantes  de  este  estado  sabe  que  mientras  más  frío  es  el  invierno, más  dulces  serán  las  naranjas.  Si  no  huyéramos  tan  prontamente  de  la  resistencia  espiritual,  nuestros  sistemas  de  raíces  se  volverían  más  profundos  y  fuertes,  y  nuestro  fruto  sería  más  abundante  y  dulce  a  los  ojos  de  Dios  y  más  apetitoso  para  su  pueblo.  Seríamos  los  árboles  maduros  en  los  que  el  Señor  se  deleita,  en  lugar  de  aquellos  que  son  arrancados  por  su  falta  de  fruto  (Lucas  13:6–9). 

No  deberíamos  ofrecer  resistencia  justo  a  aquello  que  Dios  envía  a  nuestra  vida  para  hacernos  madurar”.

Como podemos ver el autor inspirado menciona que las dificultades que muchas veces son para fortalecernos y no para que nos derrumben.

Como a los arboles, las inclemencias del clima los hacen mas fuertes, y afirman mucho mas sus raíces.

Es eso lo que debería suceder con nosotros.

Por ejemplo: desde principio de año nuestra Iglesia ha estado viviendo momentos muy complicados, y cuando las cosas parecían comenzar a calmarse un poco en la pastoral juvenil surge un problema que nos deja a nosotros bastante complicados, desde ese tiempo a la fecha ha sido un tiempo muy difícil, volver a levantarnos ha sido difícil y duro. Hemos llorado mucho, pero hemos entendido que es un proceso que Dios tiene con todo el grupo y con la Iglesia. Durante este tiempo con muchos de nosotros Dios ha ido exponiendo nuestra verdadera naturaleza, y hemos ido viendo como realmente somos, y nos hemos tenido que buscar mucho mas de Dios, y arrepentirnos. Poco a poco, oración tras oración, búsqueda tras búsqueda Dios ha ido sanando nuestros corazones y sabemos a estas alturas que no somos los mismos que comenzamos, Dios ha ido poco a poco sanando, trabajando en cada corazón. Cuanto durará el proceso? No lo sabemos, pero si podemos ver lo que Dios hará en nuestras vidas cuando todo termine, estaremos mucho mas equipados para enfrentar lo que Dios tenga para nosotros y para poder ayudar a otros.

Estimados, el proceso sin lugar a dudas duele, y mucho, pero sabemos que el resultado final es algo glorioso. Me gusta mucho ese pasaje en Hebreos 11: 39-40 “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”

Esto también involucra fe, si bien es cierto que las dificultades muchas veces no nos dejan ver más allá que lo que estamos viviendo, pero su Palabra también dice que: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28. Dios tiene un propósito con cada situación que experimentamos, no nos abandona, nunca lo ha hecho.

DIOS nos permita crear raíces  de fe tan profundas que cuando venga viento, lluvia, sol, calor, no nos haga decaer, sino permanecer y dar buen fruto.

Bendiciones!

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