De un hombre común a una Roca

“Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente”.Mateo 26: 75

Para muchos de nosotros este hecho es uno de los que marca un antes y un después en la vida de Simón Pedro, había estado durante alrededor de 3 años con su Maestro, había visto milagros, era uno de sus más cercanos, le conocía, pero por esta razón debía enfrentar una de las pruebas que sin lugar a dudas marcaría su vida: Negar a su Maestro.

No solo era decir 3 veces una frase, sino que era negar todo lo que había visto, oído y vivido.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos negado a Jesús, ya sea verbalmente o mediante nuestras actitudes o acciones. Hemos dejado a un lado todo lo que hemos visto y oído de Él, y nos dejamos llevar por las emociones o sentimientos del momento, en este caso al igual que Pedro, por el miedo.

Pero nada nos hace distintos a él, somos igual de imperfectos y pecadores. Y al igual que él, después de negarle, hemos recobrado la razón y comprendemos la magnitud de nuestro pecado, y el sentimiento de culpa es terrible, es en ese momento en que Satanás viene a susurrarnos al oído mentiras por ejemplo: ¿Cómo tú que te dices hijo de Dios, haces esto?, ¿Y ahora como queda el nombre de Jesús y el evangelio que tanto defiendes?, entre otras mentiras.

Muchos se han dejado llevar por esas emociones y han cometido errores aun más grandes en contra de sí mismos, como si aquello solucionara en algo lo que ya realizamos.  

Pero al igual que la vida de Pedro, la nuestra puede cambiar, no en vano en Hechos 2 vemos a un Pedro totalmente diferente, hablando lleno del Espíritu Santo y ya no con dudas ni temores.

Todo lo acontecido anteriormente no solo forjó su carácter sino que le dio la certeza de que el evangelio no era de condenación sino de perdón y restauración para todo aquel que lo deseara, y no era un mero discurso, sino que él mismo  había experimentado, la gracia, el perdón y el amor de su Maestro a quien había negado. Jesús necesitaba un hombre así, sabía que muchas cosas de sus caracter tendrían que ser modificadas, pero sabía que su Obra estaría segura y que el mensaje no sería callado en un hombre como él.

Al igual que él, tu y yo le hemos negado muchas veces, dejándonos llevar por las circunstancias y la desesperación, pero podemos estar confiados que cada vez que nos acercamos ante su Presencia con un corazón sincero y deseoso de perdón, lo obtendremos.

Lucas 7:47 dice “Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama”. 

Y Pedro lo había entendido así.

La  muerte de Jesús en la cruz no fue por nuestras buenas obras, sino por el perdón de cada uno de nuestros pecados…y si Dios perdonó a uno que estuvo con Él y anduvo junto a Él y vio todo lo que Él hizo, nada nos impide que obtengamos su perdón y restauración.

Finalmente John F. MacArthur en su Libro “Doce hombres comunes y corrientes” dice:

…”Pedro era exactamente como muchos cristianos son hoy día: carnales y espirituales. A veces sucumbió ante los hábitos de la carne; otras, actuó en el Espíritu. A veces fue pecador, pero otras actuó como un hombre justo tiene que actuar. Este hombre vacilante, a veces Simón, a veces Pedro, era el líder de los Doce”…

Bendiciones! 🙂

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Tepuy Wey, los tepuy son montañas son las formaciones expuestas más antiguas en el planeta 
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Dios había preparado alguien

“Por eso Dios había preparado para ese objetivo a un Isaías y a un Miqueas”

Cuando leí estas palabras hace un par de semanas atrás me marcaron mucho, ya que pese a estar estudiando brevemente a estos profetas, podían hacer eco fuertemente en mi propia vida.

Un vez escuché también “Dios le da las batallas más duras a sus mejores soldados”, y aunque en el momento estábamos comenzando a vivir momentos difíciles, eso era solo el comienzo de lo que vendría, y no era tan agradable escuchar todo eso, ya que si, me animaba, pero quería decir que Dios nos había permitido todo eso que estábamos experimentando y en el momento no era justo nada de lo que sucedía.

Y una vez mas al leer esas palabras que mencioné al inicio, volví a meditar en lo mismo, pero ya muchos meses han pasado y también muchas cosas. Algunos se han ido, otros seguimos, y otros han permanecido. Dios ha trabajado en nuestros corazones de diferentes maneras y el dolor del inicio en algunos ya no es el mismo. Pero, es que ¿Dios prepara personas para estar como centinelas incluso aún en los peores momentos?

Aunque no nos agrade, es muy cierto podemos leer en 1° Samuel 22:2 que todos aquellos “súper hombres” (hablando en tono sarcástico) posteriormente fueron los famosos “valientes de David”. Por eso la persona que dijo la segunda frase que mencione, lo dijo en el contexto de esa situación, siendo que para muchos socialmente no eran los mejores, pero Dios los hizo los mejores tiempo después. Lo mismo sucede, o algo muy similar con los profetas que se mencionan al inicio, Isaías y Miqueas, fueron grandes hombres de Dios pero les tocó hablar lo que Dios les mandaba en un tiempo poco agradable, cuando los reyes poco caso hacían a la Palabra de Dios, sus mensajes no fueron de elogios para el pueblo, sino que eran de destrucción y castigo a causa del pecado. Pero Dios quiso levantarlos a ellos en ese tiempo, y para nuestro ahora también, Dios no pone a cualquiera por delante por cosas del azar, sino que usa a quien  Él desea, toda nuestra vida depende de Él.

Y lo más maravilloso es que sea como sea el tiempo en el que nos encontremos ya sea como país o congregación, Dios siempre tendrá alguien que esté dispuesto a hacer lo que Él le mande y hablar lo que Él desee.

No estamos solos, Dios no nos ha abandonado, y como alguien dijo una vez: “recuerda que el profesor siempre está en silencio durante el examen”.

Bendiciones!

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Temporada de poda

Hace poco vi como en está época del año comienzan a podar los árboles y algunas plantas de los jardines o de las calles. Es que es necesario porque de lo contrario cuando llegue la primavera pueden crecer mal y es en este tiempo en otoño e invierno en que se deben quedar flaquito y a simple vista pareciera que no tienen vida, que quizás pronto morirán. Pero no, no van a morir,sólo se preparan para enfrentar el duro invierno. Dentro de pocos meses volverán los climas cálidos y el sol brillará sobre sus hojas, y estas volverán a tener ese verde que las caracteriza, las flores volverán a florecer y los árboles se llenarán de hojas nuevas y darán así fruto.
Cuando veía y escuchaba podar algunos árboles, mediana en que muchos de nosotros vivimos épocas de poda, Dios es quien lo hace, y durante esa época puede que parezcamos que pronto moriremos, pero no, sólo es el proceso de transformación. Uno que si, nos duele que que después tendrá su gran fruto.
Sino recuerda el árbol que habla salmos 1 y que Jeremías vuelve a mencionar caso de forma textual.

“Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”. (Jeremías 17:8)

Y también en Jeremías 18:4 nos habla de eso “Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla”. Un pasaje muy conocido por todos, donde vemos que Dios CAPACITA y TRABAJA en nuestras vidas.

Muchas veces cuando Dios nos habla de sus sueños y de lo que hará con nuestras vidas es bonito, si, pero se nos olvida un elemento: habrá CAPACITACIÓN (antes que aquello sea cumplido).

Dios necesita tratar con nuestras vidas porque así como estamos, debido a nuestra condición de pecado no podemos ser útiles para desempeñar aquello que Dios tiene determinado.

El verso 6  de Jeremías 18 nos habla de que somos tan moldeables como lo es el barro en las manos del alfarero, pero antes menciona que muchas veces el alfarero cuando la vasija no queda como debe ser, la rompe y la vuelve a hacer…

Cuando vivimos este tiempo, normalmente es un tiempo de mucho dolor, porque ya sea que seamos confrontados con nuestra propia humanidad o Dios trata en nosotros áreas que no siempre queremos tocar, y eso nos duele, la transformación duele…

Quisiera compartirles algo que encontré leyendo un libro que Dios ha usado mucho estas semanas para enseñarme y hablarme:

“Aprendamos  de  los  ejemplos  que  Dios  nos  da  por  medio  de  las  plantas  y  los  árboles.  Cuando  se  planta  un  árbol  frutal  en  el  suelo,  éste  debe  soportar  tormentas  y  lluvias,  el  sol  ardiente  y  el  viento.

Si  un  árbol  joven  pudiera  hablar,  quizá  dijera:  “¡Sáquenme  de  aquí!  ¡Pónganme  en  un  lugar  donde  no  deba  sufrir  este  calor  tremendo  ni  estas  tormentas  de  viento!”.

Si  el  jardinero  le  hiciera  caso  al  árbol,  en  realidad  le  haría   daño.  Los  árboles  soportan  el  sol  ardiente  y  las  tormentas  de  lluvia  haciendo  que  sus  raíces  se  introduzcan  más  profundamente  en  la  tierra.  La  adversidad  que  enfrentan  representa  a  la  larga  el  origen  de  su  gran  estabilidad.  La  dureza  de  los  elementos  que  los  rodean  les  hace  buscar  otra  fuente  de  vida.  Un  día,  llegarán  al  punto  en  que  aun  la  más  terrible  tormenta  no  podrá  afectar  su  capacidad  de  producir  frutos.

Yo  vivía  en  Florida,  capital  de  los  cítricos.  La  mayoría  de  los habitantes  de  este  estado  sabe  que  mientras  más  frío  es  el  invierno, más  dulces  serán  las  naranjas.  Si  no  huyéramos  tan  prontamente  de  la  resistencia  espiritual,  nuestros  sistemas  de  raíces  se  volverían  más  profundos  y  fuertes,  y  nuestro  fruto  sería  más  abundante  y  dulce  a  los  ojos  de  Dios  y  más  apetitoso  para  su  pueblo.  Seríamos  los  árboles  maduros  en  los  que  el  Señor  se  deleita,  en  lugar  de  aquellos  que  son  arrancados  por  su  falta  de  fruto  (Lucas  13:6–9). 

No  deberíamos  ofrecer  resistencia  justo  a  aquello  que  Dios  envía  a  nuestra  vida  para  hacernos  madurar”.

Como podemos ver el autor inspirado menciona que las dificultades que muchas veces son para fortalecernos y no para que nos derrumben.

Como a los arboles, las inclemencias del clima los hacen mas fuertes, y afirman mucho mas sus raíces.

Es eso lo que debería suceder con nosotros.

Por ejemplo: desde principio de año nuestra Iglesia ha estado viviendo momentos muy complicados, y cuando las cosas parecían comenzar a calmarse un poco en la pastoral juvenil surge un problema que nos deja a nosotros bastante complicados, desde ese tiempo a la fecha ha sido un tiempo muy difícil, volver a levantarnos ha sido difícil y duro. Hemos llorado mucho, pero hemos entendido que es un proceso que Dios tiene con todo el grupo y con la Iglesia. Durante este tiempo con muchos de nosotros Dios ha ido exponiendo nuestra verdadera naturaleza, y hemos ido viendo como realmente somos, y nos hemos tenido que buscar mucho mas de Dios, y arrepentirnos. Poco a poco, oración tras oración, búsqueda tras búsqueda Dios ha ido sanando nuestros corazones y sabemos a estas alturas que no somos los mismos que comenzamos, Dios ha ido poco a poco sanando, trabajando en cada corazón. Cuanto durará el proceso? No lo sabemos, pero si podemos ver lo que Dios hará en nuestras vidas cuando todo termine, estaremos mucho mas equipados para enfrentar lo que Dios tenga para nosotros y para poder ayudar a otros.

Estimados, el proceso sin lugar a dudas duele, y mucho, pero sabemos que el resultado final es algo glorioso. Me gusta mucho ese pasaje en Hebreos 11: 39-40 “Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”

Esto también involucra fe, si bien es cierto que las dificultades muchas veces no nos dejan ver más allá que lo que estamos viviendo, pero su Palabra también dice que: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28. Dios tiene un propósito con cada situación que experimentamos, no nos abandona, nunca lo ha hecho.

DIOS nos permita crear raíces  de fe tan profundas que cuando venga viento, lluvia, sol, calor, no nos haga decaer, sino permanecer y dar buen fruto.

Bendiciones!

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El profeta Amós y el plomo de Dios

Les comparto la parte final de lo que fue un trabajo que tuve que realizar para el Instituto Teológico, que consistía en hacer una pequeña reflexión con el profeta que uno eligiera, en mi caso fue Amós:

Durante todos los capítulos de Amós podemos ver las diversas sentencias que Dios hace a las naciones vecinas y a Israel mismo, como en el capítulo 7 que le da diversas visiones (una invasión de langostas; un fuego devorador; el albañil con la plomada; el canastillo de fruta; y el santuario derribado). Cada una tenía un significado simbólico, el cual claramente mostraba que el Señor se proponía terminar con el reino de Israel si la gente no se arrepentía.

Pero me gustaría centrarme en la visión del albañil con la plomada. Amós 7:7-8 dice: “Me enseñó así: He aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil. Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más”.

Para alguien que no tiene conocimientos sobre construcción en lo más mínimo como yo, fue de mucho asombro cuando averigüé que el plomo es un instrumento que usan para medir la exactitud de una construcción, indica si una medida está chueca o está derecha. Y según aquí parece simbolizar que la justicia de Dios prevalecerá y juzgará a Israel por sus sendas erradas. Toda maldad será descubierta, medida (o sea, juzgada) y destruida.

Pero en nosotros, cómo podríamos relacionarlo? Pese a que se trata de un juicio hacia un pueblo, el elemento de la plomada nos indica que nuestra vida debe ser guiada por el plomo de la Palabra de Dios y nada más, solo con ella se mantendrá derecha, de forma correcta. En todo lo que hagamos debe ser el centro Dios y la forma de que eso sea así es escudriñando su Palabra y que nuestra vida sea expuesta a la luz de ella. Quizás en algunas ocasiones no estaremos muy rectos y Dios tendrá que enderezarnos hasta que logre la medida exacta que necesita en nosotros, quizás ese proceso nos duela, pero como podemos ver lo que dice Jeremías en 18, es Dios quien trabaja en nuestras vidas, y como dice el verso 4 cuando la vasija se echó a perder en su mano, hizo una nueva como a Él le pareció mejor. De esa misma forma trabaja Dios continuamente en nuestros corazones y es necesario que cada día pongamos el plomo de la Palabra de Dios y nos examinemos a la luz de ella.   

Bendiciones!

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La misma mano

Nose si habré escrito sobre esto antes, pero ha sido algo que durante esta semana Dios me traía a mi memoria.

Durante todo el Antiguo Testamento y especialmente en el Pentateuco podemos ver a un Dios fuerte, todo poderoso y que mostraba su grandeza por medio de formas muy visibles. Me encanta recordar como estuvo con su amado pueblo durante los 40 años en el desierto, la forma que se manifestaba a ellos, es una forma de poder recordar que Dios permanece siempre fiel con nosotros aun cuando ya hayan pasado mas 2000 años de aquellos hechos.

Esta semana Dios me recordaba una situación que viví hace ya varios años atrás, no recuerdo si lo he comentado aquí ya, pero durante mi estadía en la Universidad Dios la usó para que yo realmente me encontrara con el Dios que durante muchos años decía conocer pero que en realidad bien poco conocía. Durante esos años Dios tomó cada situación para prepararme y transformar mi corazón. Pero hbo un hecho en especial que esta semana me recordaba, y es la vez que cuando creí ver todo perdido en una evaluación, incluso ya me estaba resignando a reprobar porque en la anterior había sucedido así, Dios transformó todo de una manera increíble, y lo mejor es que no fue algo que solo yo haya podido ver sino que la sala estaba llena de personas no solo de mi curso sino de otros años que iban a revisar las preguntas para sus exámenes finales. Y Dios lo hizo posible, era una pregunta que no iba dirigida para mi, sino que era para que otro compañero aumentara su calificación pero el erra y por muerte súbita me la hacen a mí y yo recordé la respuesta correcta y solo me hacen esa pregunta, que claro era de aplicación y teoría, así que ahí termina mi examen y el compañero continua en la evaluación. Recuerdo haber salido y no poder creer lo que había sucedido, lo había visto con tantos antes, pero nunca conmigo, siempre había deseado que sucediera algo así pero no lo había experimentado hasta ese momento…Recuerdo haber posteado en Facebook horas después “la misma mano que tantas vi cerrarse, hoy la vi abrirse para mi”.

Esa misma mano era la que había estado con el pueblo de Israel durante esos 40 años en el desierto y fue la misma que nunca se apartó de ellos durante muchos años más, incluso cuando fueron deportados y llevados cautivos a lugares tan lejanos de su tierra.

Éxodo 13:22 dice:

“Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego”.

Dios siempre estuvo con ellos y está con nosotros, y tiene el poder suficiente para poder obrar en nuestras vidas y frente a situaciones que muchas veces creemos imposibles.

Por qué Dios me recordaba ese pasaje de mi vida esta semana? Porque hace un mes publiqué algo acerca de ofrecer sacrificio de alabanza aun cuando no vemos o nos cuesta poder agradecer…bueno había obtenido unos resultados que no fueron muy buenos, y mi reacción fue bastante diferente a como lo imaginé mas que nada porque uno se hace la ilusión aun cuando entregamos todo en las manos de Dios, como humanos nos bajoneamos y es normal, lo malo es dejarse llevar mucho tiempo por aquello. Esta semana volví a intentar aquello que hace un mes obtuve los resultados pocos favorables, y aunque espero me vaya mejor, Dios me recordaba su fidelidad y que estuviera tranquila, porque Él cuida de mi, y si que lo hizo porque alguna cosas se complicaron ese día pero vi su mano cuidándome.

Por eso no dejes de confiar, no dejes de recordar que su mano no se ha ido de tu vida, aun cuando muchas veces nosotros nos alejamos y nos vamos, Él nunca se irá, siempre estará, sino recuerda como estuvo con el pueblo que amaba, pese a la ingratitud de  ellos, Él jamás los abandonó aun cuando no se lo merecían. El pueblo de Israel es un ejemplo de nosotros mismos, así que no te desanimes! Dios permanece fiel J

Bendiciones!

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Sacrificio de alabanza

El día de ayer venían muchas cosas a mi mente en el momento de recibir una noticia que no esperaba..,pero minutos mas tarde sentía que Dios me decía “aunque no lo sientas, agradece, aunque no te guste alaba”.

Hay una alabanza que muchos cantamos y que dice “aun en la prueba alaba, no importa alaba, tu alabanza Dios escuchará”, y muchos de nosotros nos emocionamos y cantamos muy conmovidos pero qué sucede cuando realmente tenemos que ofrecer sacrificio de alabanza? Cuando realmente lo que vemos no nos gusta, nos causa tristeza, pero aun así Dios nos dice “alabame, confía”. Cuesta hacerlo cierto? pero saben, esos son los mejores momentos que recordamos porque damos mas de lo que muchas veces podemos ofrecer, no tenemos impedimentos que nos hagan confiarnos de nosotros mismos, sino que es solo Dios y nosotros.

Una de las entradas mas visitadas de este Blog tiene la siguiente cita “Jehová dió, Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito” Job 1:21. y lo que vemos ahí es mas que una resignación de Job frente a lo que estaba viviendo, sino que es una rendición total de sí mismo ante Dios, estaba rindiéndose a la soberanía de Dios, estaba en otras palabras diciendo “ya sea que viva o muera, que me des o me quites, Tu Señor seguirás siendo alabado, serás bendito”...

Eso es una alabanza…alabar a Dios no consiste en cantarle algo bonito inspirado por otro, sino que es mucho  mas que eso, es rendirnos completamente a Él, confiando plenamente que no estamos solo y aunque no comprendamos lo que estamos viviendo, aunque quizás en vez de recibir bendiciones recibamos mas pruebas y desafíos que enfrentar Dios seguirá siendo Dios y si Él no cambia, podemos confiar en que en algún momento esta situación terminará y veremos su gloria.

Esa era la confianza de Job por eso Dios después de haberlo probado le devolvió todo lo que había perdido, porque quedó demostrado que Job no era fiel a Dios solo por las bendiciones que Dios le había dado, era fiel porque simplemente había entendido que Dios era Dios y que no cambiaría, y tenía poder suficiente para restaurar lo que él estaba atravesando.

Ofrecer sacrificio de alabanza no es nada fácil, pero si es muy especial, poder incluso decir y declarar con nuestra boca “Señor Jesús confío en Ti, aunque no vea nada hoy, aunque mi corazón esté triste, aunque no comprenda, aunque quisiera que vinieras y me abrazaras, y aunque no te pueda ver o sentir, yo sé que estás conmigo y no me vas a soltar”…

Finalmente el Salmos 27:13 dice “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová  en la tierra de los vivientes”.

Bendiciones!

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Dios aún está!

El titulo de la entrada puede ser muy parecido a otros del 2017, pero aquí les comparto una predica de hace unos días atrás en la cual Dios una vez más me recordó a mi y a quienes estuvieron presentes ese día que “Él no se ha ido, está muy presente en nuestras vidas”…

Marcos 4:38 dice : “Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” 

Podemos ver un pasaje bastante conocido por todos, y basta solo leerlo para comprender lo que Dios quiere hablarnos, pero veamos los detalles que quizás en la lectura rápida no siempre vemos.

Muchas veces en la rutina de nuestro día a día conocemos que Dios está presente en nuestra vida, pero de vez en cuando se nos olvida cuando vienen situaciones difíciles.

Y es ahí donde pensamos “Dios no está”, “porque si estuviera haría algo”. Pero hoy veremos por su Palabra que muy por el contrario, “Dios, SI ESTÁ” y está muy presente.

Marcos en el verso 38 dice: “Y él estaba en la popa”, – Entonces “se había ido”? No!! Si estaba, lo podemos leer textual, y eso es lo mas increíble de todo, porque muchas veces en medio de los procesos o momentos duros que vivimos, tendemos a pensar que Dios mágicamente se fue…

Después el mismo versículo dice: “durmiendo sobre un cabezal” -à Entonces, si, había motivos para creer que todo podía salir mal, pero, recordemos lo anterior, ¿Estaba o no? Si estaba, que no hiciera nada de inmediato, no quería decir que no haría nada…

Muchas veces, nos quedamos solo con la parte final de este pasaje que es cuando Jesús obra con poder y todo se calma, y está bien, es el resultado del gran poder de Dios, pero cuando todo anda mal…cuando las cosas no salen como nos hubiera gustado, cuando en vez que una caricia de Dios viene mas dolor, entonces…Dios es malo y no está presente?

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Romanos 8:28

Lamentablemente pensamos erradamente, porque podemos leer claramente que Dios en la persona de Jesús si estaba, durmiendo, pero si estaba y cuando Él está, entonces algo va a suceder, nada será lo mismo cuando Él está presente.

Si seguimos leyendo vemos una situación que muchos de nosotros decimos frente al dolor, cuando lo lógico no funciona y no sucede, y muy por el contrario, ocurre lo que no queríamos…

“y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?

Es que en medio del dolor, no podemos ver con claridad.

Ahora, por qué recordar esta maravillosa historia? Porque como mencioné en el inicio, muchas veces tenemos claro en lo que creemos, pero dentro del ajetreo del día a día y cuando sucede algo que nos produce dolor es difícil poder confiar, cuando como en el caso de los discípulos, ya veían las olas encima y ya veían su muerte segura.

Hoy Dios mas que reprendernos por nuestra falta de fe en medio de los procesos, quiere recordarnos algo tan sencillo pero a la vez tan importante como que “Estoy presente” “tengo el control” “no te he dejado solo/a en esto” incluso recordarnos que aquellas oraciones que tanto hemos realizado y que quizás aun no vemos una respuesta Dios no las ha olvidado, sino que aún no es el tiempo indicado para que aquello se realice.

También añadir que, Jesús no haya dicho nada y que estuviera durmiendo no significó que no obraría…

Los silencios de Dios no son agradables, porque la mayoría de las veces es cuando reamente necesitamos aquello que nos de fuerzas para seguir, escuchar su voz hablarnos nos levantaría, pero también sus silencio prueban nuestra fe, como en el caso de los discípulos, ellos estaban conociendo recién y no sería el primer ni el ultimo milagro que verían de Jesús…

Estuvieron con él 3 años, y después de eso, ya no fueron los mismos, su vida había cambiado totalmente, Pedro es uno de mis favoritos, es el mismo que tuvo poca fe al caminar sobre las aguas, pero después lo vemos en Hechos 2 totalmente transformado, sin lugar a dudas nunca mas fue el mismo, el duro de carácter Dios lo usó para que muchos pudieran conocer el mensaje de Salvación.

Yo les pregunto “estamos viendo solo lo malo en lo que estas viviendo? o vas a confiar en que si Dios está en tu barca, entonces algo va a cambiar, quizás no de inmediato, pero en algún momento las cosas cambiaran”.

Cada uno de nosotros es dueño de una barca, y Jesús está en ella, quizás lo hemos visto de diferentes maneras, pero recordemos que si Él está, no nos dejará naufragar, como dice el Salmos 118:17 “No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH”.

ÉL si está, no se ha ido, y eso es suficiente…

Bendiciones!

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“Me guiará por sendas de justicia” #ReflexionesCortas

Salmo 23:2  dice “Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”.

Y destaco la frase “me guiará por sendas de justicia”, debido a que he meditado bastante en esta escena.

Hace un par de semanas atrás acá estuvo lloviendo bastante y yo llevo cada día a mi sobrino al Jardín, y hay un trecho que nos toca caminar, como es pequeñito aun hay que ir cuidando por donde va, y la mayoría de las veces lo llevo de la mano. Pensando en esa situación y en el día de lluvia en que había mucho frío y yo le pasé mi paraguas para que se proteja, es que meditaba en que en esa misma manera Dios nos cuida y guía cada vez que le pedimos su ayuda, y aunque  no lo hacemos Él ordena nuestra vida.

Así está Él con nosotros, como niños chiquitos que necesitan ser tomados de la mano de un adulto para que no les pase nada malo y sean conducidos hasta su destino final, así es Dios, no nos suelta, por más que muchas veces queremos correr, y otras simplemente no queremos caminar…Él nos acompaña y nos toma de la mano y nos dirige, no nos abandona, nos protege del viento y del sol, y está pendiente de cada cosa que le decimos.

Nuestra vida como cristianos es  igual, cada día nos acercamos a Dios y le hablamos y contamos como nos sentimos, ya sean sentimientos de dolor o de alegría nos tomamos de su mano y avanzamos.

Podemos estar tranquilos que si Dios guia, conduce nuestra vida, entonces caminaremos por un lugar seguro, aunque durante el trayecto puedan aparecer alturas o bajadas, Él nos guía…y podemos estar confiados de que llegaremos al destino final que Él ha establecido para nosotros.

Bendiciones!

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“No dejaré de creer ni de confiar”

  • “¿Qué promesas recuerdan que sus Padres les hayan hecho cuando pequeños?”
  • Y qué pasó si aquello no se cumplió? ¿Cómo reaccionaron? ¿Cambió la forma de amar a sus padres, o bien lo dejaron pasar?

Lo que a muchos de nosotros nos ha pasado es que cuando vienen situaciones que nos mueven el piso por decirlo así, y es algo muy doloroso, es que nos enojamos con Dios, es como si todo lo que pareciera que conocemos de Él, se fuera por un tubo, porque aquello que estamos viviendo no pareciera propio de un Dios que dice que nos ama, que somos como la niña de sus ojos, que nos guarda y protege…

Después de varios años de procesos he podido comprender que se trata todo de Fe:

En Hebreos 11 nos dice la definición que todos conocemos de fe, pero como algunos de nosotros hemos crecido en la Iglesia esto muchas veces pasa de ser un mero concepto aprendido de memoria, a tener que aplicarlo.

Ya que es “La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver” (NTV)

Y es que cuando el dolor nos invade cómo seguir amando, confiando en el mismo Dios que sabemos que está permitiendo todo lo que nos hace llorar?

Es muy difícil, pero no imposible. En el mismo Hebreos 11 en el verso 39 dice “Debido a su fe, todas esas personas gozaron de una buena reputación, aunque ninguno recibió todo lo que Dios le había prometido”.

¿Se dan cuenta? Ninguno recibió en plenitud lo que Dios le había prometido…a veces queremos que Dios nos abrace, nos apapache y nos diga “tranquilo hija(o) todo estará bien, y somos afortunados cuando eso pasa, pero…y si no pasa? Y si en vez de caricias, Dios permite un dolor aun mayor?

Seguimos creyendo y confiando, y es mas…amando, al Dios que en su Palabra nos dice “te he amando con amor eterno, por tanto te prolongue mi  misericordia”? (Jeremías 31:3)

Dios en su todo no está sujeto a condiciones o modalidades, en el derecho un acto puede existir, pero modificar sus efectos, hay 3 tipos de modalidades: condición, plazo, modo, estas 3 pueden modificar que un acto se pueda concretar.

Pero eso no sucede con Dios, porque Él es suficiente para nosotros.

Ahora yo les pregunto ¿Se han enojado con Dios por algo que sucedió que parecía tan bueno pero simplemente no sucedió?

  • Yo si lo he hecho y varias veces años atrás…

Pero después de varios proceso de fe, Dios ha permitido que con el tiempo mi forma de verlo y de amarlo no dependa de lo que vivo, sino de lo que sé que Él es para mí.

Podemos ver a un Dios muy enfático en el Antiguo Testamento cada vez diciéndole a su pueblo que no olvidara su ley, sus mandamientos, pero qué sucedía? Ellos la olvidaban, muchas veces porque sus propios líderes dejaban de recordárselas…

Una de las maneras de que nuestra fe pueda ser firme, y no tambalee frente aquello que nos causa dolor es su Palabra, conocerla, así podemos conocer al Dios que no solo es amor, sino que es proveedor, consolador, justicia, y mucho mas.

El titulo de esta reflexión nació cuando regresaba de Valdivia después de haber ido a dar una prueba y que no haya sido muy grata la experiencia, eso sin mencionar de que me perdí, y que llegue atrasada, después de eso y meditar en los posibles resultados de ese examen, pensé “pero y si no sale bien”? y es a esa pregunta que  vino: “No dejaré de creer ni de confiar”

Que esta sea nuestra consiga de vida, ya sea que estemos viviendo un buen momento de alegría y estabilidad o bien nos encontremos en el otro extremo.

Una fe firme, no sujeta a condiciones es lo que Dios busca de sus hijos.

Bendiciones!

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“La Barrera de la traición” James Dobson

Les comparto extractos  del capítulo I del libro “Cuando lo que Dios hace no tiene sentido” de James Dobson:

…Para el profeta Jeremías (el plan de Dios), significó ser arrojado en una cisterna. Para otros personajes bíblicos significó su ejecución. Sin embargo, aun en las más terribles de las circunstancias, el plan de Dios es maravilloso, porque finalmente, “a los que aman a Dios” todas las cosas que estén en armonía con su voluntad “les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

Aun así, no es difícil el comprender cómo puede producirse la confusión en cuanto a esto, especialmente en los jóvenes. Durante la juventud, cuando la salud es buena, y los problemas, los fracasos y las aflicciones todavía no han sacudido su pequeño y tranquilo mundo, es relativamente fácil armar el rompecabezas. Uno puede creer sinceramente, y tiene buenos indicios de ello, que siempre será así. Tal persona es extremadamente vulnerable a la confusión espiritual si tiene problemas durante esa época.

El doctor Richard Selzer es un cirujano y uno de mis autores favoritos. El escribe las descripciones más hermosas y compasivas de sus pacientes y de los dramas humanos con que los mismos se enfrentan. En su libro titulado: Letters to a Young Doctor [Cartas para un joven doctor}, dijo que la mayoría de nosotros parecemos estar protegidos durante algún tiempo por una membrana imaginaria que nos protege del horror. Cada día, caminamos dentro de ella y a través de ella, pero casi no nos damos cuenta de su presencia. De la misma manera en que el sistema inmunológico nos protege de la presencia invisible de las bacterias dañinas, esta membrana mítica nos protege de las situaciones que ponen en peligro nuestra vida. Desde luego, no todos los jóvenes tienen esta protección, porque los niños también mueren de cáncer, de problemas congénitos del corazón y de otras clases de trastornos. Pero la mayoría de ellos están protegidos, y no se dan cuenta de esto. Entonces, a medida que pasan los años, un día ocurre. Sin ningún aviso, la membrana se rasga, y el horror penetra en la vida de la persona o en la de uno de sus seres queridos. Es en ese momento que una crisis teológica se presenta inesperadamente.

¿Qué es lo que estoy sugiriendo? ¿Que nuestro Padre celestial no se preocupa por sus vulnerables hijos o no se interesa en ellos? ¿Que se burla de nosotros, los simples mortales, como si fuéramos parte de alguna broma cósmica, cruel? Es casi una blasfemia el escribir tales disparates. Cada descripción de Dios que se hace en la Biblia, lo presenta como infinitamente amoroso y bondadoso, cuidando tiernamente a sus hijos terrenales, y guiando los pasos de los fieles. El dice que “pueblo suyo somos, y ovejas de su prado” (Salmo 100:3). Su gran amor por nosotros le movió a enviar a su Hijo unigénito como sacrificio por nuestro pecado, para que pudiéramos escapar del castigo que merecemos. El hizo esto “porque de tal manera amó al mundo” (luan 3:16).

El apóstol Pablo lo expresó de la siguiente manera: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39). Isaías nos comunicó este mensaje enviado directamente por nuestro Padre celestial: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10). No, el problema no tiene nada que ver con el amor y la misericordia de Dios. Sin embargo, el problema persiste.

Mi principal preocupación acerca de esto, y la razón por la que decidí escribir este libro, es ayudar a mis hermanos en la fe que están luchando con circunstancias que no tienen sentido. En mi trabajo aconsejando a familias que están experimentando distintas pruebas, desde enfermedades y muerte hasta conflictos matrímoniales y rebelión de sus hijos adolescentes, algo muy común que he encontrado es que quienes tienen esas clases de crisis se sienten muy frustrados con Dios. Esto es cierto, muy en particular, cuando suceden cosas que parecen absurdas e inconsecuentes con lo que se les ha enseñado o han entendido. Luego, si el Señor no les rescata de las circunstancias en que están enredados, rápidamente su frustración se deteriora, convirtiéndose en ira y una sensación de haber sido abandonados.

Finalmente, surge la desilusión, y el espíritu comienza a marchitarse…

…Tarde o temprano, la mayoría de nosotros llegaremos a encontrarnos en una situación en la que pareciera que Dios ha perdido el control, o el interés, en lo que está sucediendo. Esta idea sólo es una ilusión, pero tiene consecuencias peligrosas para nuestra salud espiritual y mental. Lo curioso del caso es que no son el dolor y el sufrimiento los que causan el mayor daño. La confusión es el factor que hace trizas la fe.

El espíritu humano es capaz de resistir una enorme cantidad de aflicciones, incluso el encontrarse ante la perspectiva de la muerte, si las circunstancias tienen sentido…

…Es la ausencia de significado lo que hace que su situación sea intolerable. Al encontrarse en esa condición, su depresión causada por una enfermedad inesperada o la trágica muerte de un ser querido, realmente puede ser más intensa que la experimentada por el incrédulo que ni esperaba ni recibió nada. No es raro el escuchar a un cristiano, que se siente confundido, expresar enorme inquietud, ira o incluso blasfemias. Este individuo confuso es como una niñita a la que su padre divorciado le ha dicho que va a ir a verla. Cuando su padre no lo hace, ella sufre mucho más que si él nunca se lo hubiera dicho.

La palabra clave, en relación con esto, es expectativas.

Son ellas las que preparan el camino para que suframos una desilusión. No existe una angustia mayor que la que una persona experimenta cuando ha edificado todo su estilo de vida sobre cierto concepto teológico, y que luego éste se derrumbe en un momento de tensión y dolor extraordinarios. Una persona en esta situación, se enfrenta con la crisis que ha sacudido su fundamento…

…Los cristianos que pierden de vista a Dios durante un período de confusión espiritual son como la viña trepadora que ha sido cortada de su fuente de vida. Están privados de alimento y fuerza. Al principio parecen salir adelante, pero la herida oculta es mortal. Comienzan a marchitarse bajo el calor del sol.

Suelen dejar de asistir a la iglesia, leer la Biblia y orar. Algunos pierden el control de sí mismos, y empiezan a hacer cosas que nunca antes habían pensado hacer. Pero no tienen paz en sus corazones. En realidad, algunas de las personas más amargadas e infelices sobre la faz de la tierra son las que se han separado del Dios que ya no comprenden ni confían en él…

…Cuando una persona empieza a pensar que Dios tiene antipatía hacia ella o le odia, la desmoralización no está muy lejos.

Le pido a la persona que se siente muy afligida, cuyo corazón está quebrantado, y que se siente desesperada por escuchar una palabra de estímulo, que me permita asegurarle que usted puede confiar en el Señor de los cielos y de la tierra. Existe seguridad y descanso en la sabiduría eterna de la Biblia…

Usted puede estar seguro de esto: Jehová, el Rey de reyes y Señor de señores, no está caminando de un lado a otro por los pasillos del cielo sin saber qué hacer acerca de los problemas que existen en la vida de usted.

El puso los mundos en el espacio. El puede tomar en sus manos las cargas que le están agobiando. Y para comenzar dice: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Salmo 46:10).

**Les recomiendo puedan adquirir este maravilloso libro, lamentablemente tuve que sacar varios pasajes importantes del capitulo para que no sea tan extenso, pero comprenlo! ya sea que estén viviendo un tiempo de dolor o de calma, es un gran tesoro para leer en todo momento, será una gran inversión 🙂

Bendiciones

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